ACKIRE: cultura Wixarika para tus pies.


Por: Luis Antonio González


Ackire nació como una marca de ropa hace 3 años, después hacían trajes de baños y por último se transformó en calzado de autor. Erika Cisneros creó esta marca, al egresar de diseño de modas, pensando en la cultura tradicional de México, en especial la de los pueblos originarios.

La idea del proyecto fue incubada en el proyecto Incuba Social del Ayuntamiento de Zapopan donde se promueve el emprendurismo y se apoya al autor de la idea para que el proyecto tome forma y se logre consolidar en el área al que va dedicado. El programa ayudó a tomar decisiones sobre el futuro de la empresa. Erika se proyectaba como una persona exitosa en un vaivén entre la sierra y la ciudad, pero se dio cuenta que la idea no era rentable.

En un momento de inspiración se dio cuenta que hacerlo resultaba repugnante porque si realmente quería tener un enfoque social, que incidiera en la difusión de la cultura indígena, tenía que ir por otro camino. No intentar cambiar su cultura fue una de las convicciones que tuvo, el ser una persona ajena a la comunidad, ante ello decidió en trabajar en conjunto con wixarikas que migraron a la ciudad en busca de una mejor vida.

Platicó por muchas horas con los indígenas que trabajan en el centro de Guadalajara. Con los testimonios que tenía, se encontró con la realidad que acoge a estas personas: condiciones laborales pésimas, las opciones son como jornaleros o vendiendo botanas en la calle, no existe otro espacio para ellos. A partir de esto decidió que serían aliados para Ackire.

Erika contrató a una familia wixarika de tres integrantes: Marcela, su esposo Aristeo, y su hija, que radican en Guadalajara, para que le ayudaran a hacer los diseños con chaquira para los zapatos que empezaron a producir. Además, la relación que mantiene con la familia no solo es para producir los zapatos, pues como empresa buscan ayudar a personas como Marcela enseñándolos a cotizar su trabajo, que incorporen al cobro los gastos necesarios para vivir y el tiempo, para buscar que sea justo para todos.

Además de la familia de Marcela, esta empresa emplea a personas mayores que saben hacer el trabajo manualmente, hoy en día todo se hace con máquinas y no muchos saben hacer este tipo de trabajo.

Comprar un par de zapatos hechos por Ackire representa la justicia que Erika busca en su empresa, pagar lo que vale el trabajo de manos artesanas de personas mayores, indígenas wixaricas, y mentes como la de ella que tienen el privilegio de estudiar una licenciatura. También, en cada compra encontrarás una palabra originaria de los wixaricas con su significado, con esto se busca que la cultura no se olvide y se dignifique el trabajo de personas como ellas que son discriminadas día a día y que no tienen acceso a una vida de calidad.

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